abril 22 2016 0comment

Las mujeres ejecutivas, a un siglo de la igualdad

Para algunos businessmen las mujeres son mejores CEOs….y para otros el mundo se encuentra a un siglos de la igualdad

Aprovechando que hoy es el día Internacional de la mujer me gustaría compartir una frase que leí recientemente en una entrevista a Kevin O’Leary, exitoso emprendedor e inversor norteamericano que afirmaba que “las mujeres son mejores CEOs. En igualdad de condiciones, dada la posibilidad de elegir entre una mujer y un hombre, escogería a la mujer”

Y lo cierto es que desde hace unos años ha decidido, basándose en pragmáticos datos financieros, invertir en empresas donde las mujeres estaban al cargo. Y a día de hoy cerca del 60 por ciento de las empresas en su cartera son dirigidas por mujeres.

¿Pero, cuál es la realidad cuando nos fijamos en las estadísticas internacionales?

Un estudio reciente muestra que las principales compañías en Asia, Europa y los EE.UU. han avanzado poco más allá del mero formulismo cuando se trata de la colocación de las mujeres en puestos de liderazg0. Los hombres ocupan el 83% de las posiciones del comité ejecutivo dentro de las principales compañías de Estados Unidos, el 89% dentro de las empresas europeas, y el equilibrio de género era aún peor en Asia y Oriente Medio, donde los hombres ocupan el 96% de los puestos de alto rango. En estas tres regiones combinadas, las mujeres ocupan sólo el 11% de los 3.000 puestos del comité ejecutivo de las 300 empresas encuestadas (100 mayores empresas de cada región).

¿Y, cuál es la situación a nivel nacional?

El 19,83 % de los miembros de los órganos de las compañías del Ibex 35 son mujeres. Es cierto que son un 13,75% más que hace un año pero todavía nos encontramos a medio camino del porcentaje del 40% que dictan las normas europeas de Buen Gobierno.

Mientras que en países como Suecia, el 35,6 % de los gerentes de alto nivel son mujeres y el 10% son consejeras ejecutivas, en España los expertos en paridad se quejan de que “La escasa presencia de consejeras ejecutivas (3,3% del total) denota la necesidad de un cambio cultural en las empresas para potenciar el avance de la mujer en todos los puestos directivos”.

Y ante estas cifras que nos devuelven a la realidad, mi pregunta es ¿qué es lo que ven inversores y hombres de negocio como Kevin O’Leary o Richard Branson en las mujeres ejecutivas y qué es lo que sus fiables análisis financieros reflejan?

“He invertido en 20 empresas diferentes empresas del sector de las nuevas tecnologías y he hecho más dinero con los ejecutivos de las mujeres. Es así de simple “, dijo el empresario americano.

Explica que ha observado que las mujeres toman menos riesgos, que son más orientadas a objetivos y a su cumplimiento. Y esos resultados lo han llevado a afirmar que “Cuando estoy frente a dos oportunidades de características similares y el CEO es una mujer, opto por ellas, porque es el camino de menor resistencia. Y no estoy mirándolo desde un punto de vista social o moral, estoy mirando desde un punto vista de retorno de mi inversión.”

Pero, no relacionamos el hecho de asumir menos riesgo con una rasgo débil en el mundo de los negocios? Pero al parecer las estadísticas dan la razón a su análisis. Un informe de Credit Suisse, en el que incluso Richard Branson se ha apoyado en varias ocasiones, afirma que las mujeres en roles de liderazgo proporcionaban mejor rentabilidad a las empresas, basándose en que son más analíticas y menos arriesgadas y volátiles. El informe cita que las empresas que cotizan en mercados de valores y con más de una mujer en sus consejos de dirección han superado en rentabilidad a los que no tenían presencia femenina y revela que aquellas empresas dominadas por los hombres se estaban recuperado más lentamente desde la crisis financiera de 2008 que los que tienen una relación más equilibrada de géneros.

¿Imposición o aceptación? 

Hay quienes consideran que las propuestas de exigencia y sanción (“las sociedades cotizadas de Europa se verán obligados a reservar al menos el 40 por ciento de puestos ejecutivos a las mujeres para el 2020 o se enfrentarán a multas y otra sanciones”) como las que la Comisión Europea está elaborando no son el camino adecuado frente a quienes afirman que hasta que la igualdad y la paridad se normalicen hay que exigirlas, como cuando se imponen los derechos humanos.

La sociedad debería reconocer el hecho de que hay capacidades de liderazgo diferentes en las mujeres que son igualmente beneficiosas en los ámbitos sociales, económicos y políticos que los masculinos. Nelson destacaba “la colaboración, la convicción, la inclusión, la creatividad y la tutoría” como claves únicas de las mujeres líderes. Y la riqueza está en la diversidad y diferencia. Y, espero que las mujeres que quieran aumentar sus posiciones en el liderazgo no tomen en serio estudios como el publicado por Stanford que cita que la clave es saber encender el “interruptor masculino” dentro de cada mujer.

La clave estaría por tanto en encontrar esa ecuación mágica con la que todo el mundo se encuentra en equilibrio y valorar la diversidad de capacidades y beneficios de ambos géneros sin caer en error de creer que la única ventaja implícita de alcanzar una meta de igualdad es simplemente que alcancemos una meta de igualdad.

Pero parece que a este paso, antes se descubrirán los misterios del universo que los misterios de la paridad. Porque aunque países como Islandia, Suecia o Dinamarca están cada vez más cerca de cerrar totalmente la brecha de la disparidad y businessmen internacionales afirmen que “es una gran desventaja no llevar a las mujeres a los puestos de gestión, no por el bien de la igualdad y la diversidad, sino por el bien de los negocios”, los estudios afirman que hombres y mujeres no serán iguales hasta el año 2095.

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